Un día en los mercados flotantes de Borneo

Suena el despertador…. Es poco menos de las cinco de la mañana. Tras pasar por el debido aseo, colgamos a la espalda nuestras mochilas. Un tipo sonriente y regordete ataviado con una especie de chaqueta militar de camuflaje nos espera en la recepción de nuestro hotel. Tras una corta charla nos adentramos en las oscuras y solitarias callejuelas que llevan al río, la ciudad aun no ha despertado… Alumbrados por las tenues luces del embarcadero subimos a una especie de piragua preparada para la navegación fluvial. Un joven pescador encargado del timón muestra su reluciente dentadura desde la popa de la embarcación, mientras nos da la señal de partida. Muyani, el guía, ocupa asiento junto a nosotros para no parar de contarnos historias, cuentos y curiosidades sobre aquel enigmático lugar… Mientras navegamos río arriba, remontando la corriente… A nuestro paso solo vemos a los más madrugadores bajo la luz de las viviendas cercanas a la orilla, desde la mezquita ya han llamado a la oración. Poco a poco el río se va descubriendo ante nosotros. Según avanzamos nos vamos encontrando otras barcas en el camino, piraguas de viejas maderas pilotadas por amazonas ribereñas ataviadas de coloridas chilabas, barcas repletas de frutas, verduras y otros alimentos.


Cuando el sol ilumina el río, nos encontramos rodeado de decenas de ellas, unos pocos cientos de piraguas que portan plátanos, mangos, cocos, lichis, chilis, durian e infinidad de alimentos de todos los colores y sabores… el ruido de las pocas embarcaciones motoras es sustituido por los susurros de las comerciantes y compradoras. Las barcas se agolpan unas a otras, los frutos cambian de manos, los billetes circulan, mientras la corrientes nos lleva a todos río abajo. Comenzaban de nuevo a remar para volver a situarse algo más arriba y poder mostrar de nuevo los productos. Mientras me doy cuenta de que somos los únicos sin ojos rasgados entre aquella multitud. Nuestras cámaras no paran de dar chasquidos ante tal espectáculo. Cuando logo recuperar el aliento las barcas comienzan a dispersarse, han pasado unas pocas horas desde que llegamos a este singular lugar, donde desde mucho tiempo atrás, se reúnen mujeres llegadas desde otras partes del río a comprar, vender o intercambiar sus productos… Un martín pescado cruza el río, todo vuelve a la normalidad… Nos vamos río abajo por el Muara Kuin, camino de la ciudad, con esa triste sensación que deja ser testigos de algo que probablemente no dure mucho tiempo, probablemente testigos de la extinción de una forma de vida en armonía con el río. Ha vuelto a tener lugar el mercado fluvial de Pasar Lhok Baintan.

 

Lugar: Mercado fluvial de Pasar Lhok Baintan, Banjarmasin, Sur de Borneo, Indonesia. Febrero 2017. Probablemente uno de los mercados flotantes más auténticos del sudeste asiático.

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