Encuentro con el drago de Saba en Omán

Hace algunas semanas a tras, a mediados de abril, tras recorrer un largo camino por uno de los lugares más sorprendentes que he conocido, llegamos al borde de un precipicio. Una pared de más de mil metros que cae sobre los llanos costeros que dan al Océano Indico.
Una mirada desde el cantil y una amplia sonrisa marcó nuestras caras, viaje con los amigos Oliver Yanes y Daniel González. Estaban ahí, los arboles dragón, en plena pared de piedra, sobreviviendo al ramoneo de las cabras y camellos y al hacha de los humanos.

 

El drago de Saba.

Los dragos de Saba, también conocidos como drago de Yemen (Dracaena serrulata) se distribuye por Arabia Saudí, Yemen y Omán. En Omán se encuentra en las zonas más inaccesible de la región de Dhofar, una cordillera que irrumpe en la costa desértica omaní, que hace de este lugar un autentico vergel. Sus ladera atrapan el monzón durante los meses de mayo, junio y julio, cambiando el paisaje completamente. Una pequeña zona tropical en medio del gran desierto arábigo. El hogar de uno de los parientes de nuestro querido drago macaronesico (Dracaena draco).

 

El drago en la antigüedad.

Nos encontramos ante algo muy especial para nosotros. Desde siempre los Dragos han sido árboles mitológicos e incluso algo sagrado para las culturas del Mediterráneo y el norte de África. El Drago llegó a ser muy preciado en tiempos antiguos, usado por griegos, romanos y árabes, incluso hasta en la edad media como producto mágico. Su savia de color rojizo denominada Sangre de Drago, adquirió un gran valor por su escasez y las numerosas virtudes que se le atribuía, desde remedio medicinal de diferentes males y enfermedades, hasta cicatrizante y colorante de túnicas y violines en la época de la ilustración. Inclusos los antiguos aborígenes que poblaron las islas Canarias le dieron diferentes usos, algunos de ellos ligados a la enigmática práctica de la momificación y preparación para el viaje a la otra vida.

 

La familia Dracaena.

Los dragos en contra de lo que podemos llegar a pensar no son árboles como tal, no poseen un tronco leñoso, científicamente se clasifican junto a otros congéneres similares a la yuca, al árbol cebolla y a otras especies que pueblan las zonas subtropicales del planeta. En la actualidad se han descrito para la ciencia entorno a sesenta especies de plantas de este genero, Dracaena, aunque dragos como tal, tan solo se conoce media docena de especies que se distribuyen a ambos extremos del Sáhara. Los dragos de Somalia, Nubia, Saba y Socotra al este del gran desierto en el entorno del Mar Rojo, y el drago de Gran Canaria y Macaronésico al oeste, en la costa atlántica.

El encuentro con los dragos de Saba era uno de los objetivos de nuestro viaje a Omán. Ese día vivimos un encuentro naturalístico que nunca olvidare.

Dragos de Saba en Dhofar, Omán. 

Paredes acantiladas donde se encunaran ubicados los dragos de Saba, cercar de Mirbat.

El compañero Daniel González disfrutando como un niño por el encuentro con los dragos de Saba.

Para saber más:

  • La reina de Saba y su reino (AQUÍ)
  • Dragos, Aguedo Marrero en Rincones del Atlántico (AQUÍ
  • Consejos para fotografiar la naturaleza (AQUÍ)

Artículos relacionados

Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Email this to someoneShare on LinkedIn0

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *