Fotografiar Nazaré GIGANTE!!!…

Suena el teléfono. Esta como muchas otras buenas historias comienza con una llamada. Una voz familiar al otro lado, es German Pinelo

Me hace una pregunta rápida. ¿Sigues en Lisboa?.

A una pregunta rápida y corta, una respuesta de igual tamaño, si.

A lo que Germán responde, tienes que ir a Nazaré.

Y a partir de ahí todo fue una sucesión de locuras, casualidades, coincidencias y buena suerte.
Nazaré es un pequeño pueblo costero a 125 kilómetros al norte de la capital lusa. Uno de esos pueblo a los que probablemente nadie iría si no fuera por su magia. En Nazaré si que hay magia. Probablemente el mago que todo lo hace, le dio al entorno del faro de Nazaré unas condiciones únicas para que se forme la ola surfeable más gran del planeta. De todo el puñetero planeta. Eso ha hecho que este lugar se convierta en la Meca de todos lo grandes surferos de olas gigantes.
Mientras Germán desde, su casa en Los Silos, estudiaba las condiciones en el windguru, yo en Lisboa miraba partes meteorológicos. Escudriñamos el google map y decenas de fotos para buscar el lugar donde se ponen los fotógrafos profesionales. De repente todo comenzó a salir como nunca salen las cosas, todo salía bien. Era una puta señal.
Limpiar cámara, limpiar sensor, descargar e instalar el nuevo firware, porque al parecer mejora el enfoque (una locura instalar un nuevo fireware el día antes de algo importante, pero aquí ya hacía horas que nada se parecía a la cordura), cargar baterías, descargar tarjetas…. Todo listo para fotografiar una de las que prometía ser la mejor sesión de olas gigantes de los últimos tiempos, eso decía mucha gente, pues yo soy todo un profano del surf.
A las 6 de la mañana del jueves 29, me recogío un chofer, que a 130 hm/h me traslado hasta la valla que cortaba la circulación en el camino del Faro de Nazaré. Hacía un rato que Claudio, el chofer brasileño que iba al volante y yo, percibíamos que aquello no era normal. Centenares de vehículos aparcados en cualquier lugar, miles de personas caminando en la misma dirección. Algo grande iba a pasar. Como era de esperar pasó y tanto que pasó.
Me baje del coche, comencé a caminar con mi mochila de 12 kilos de equipo fotográfico. Caminé lento mirando a todo lados, pero poco a poco la masa y el nerviosismo me fue acelerando. Cada vez más gente, hay un ambiente de expectativas, de alegría, de compañerismo. Todos y todas sabíamos que seriamos testigo de algo muy grande, de algo gigante.
Llegué al borde de la ladera y allí vi esa lámpara roja, referencia de algunas de las fotografías más especulares del surf de olas gigantes. En ese momento me acorde de todos los buenos amigos y amigas surferos que les hubiera gustado estar aquí en este mismo momento, me apena un poco no compartir este rato con ellos, pero siento la presión de que debo ser sus ojos. Debo hacer la magia que hace la fotografía.
Rápidamente encontré el lugar que German me inidicó en google map, saqué mi cámara y fui metiendo mi objetivo entre la gente hasta que me puse en primera fila. Fue en ese momento en el que Neptuno golpeo con todo su fuerza la costa de Nazaré y el océano se transformo. Unos pocos valientes lo cabalgaron buscado ese filo de la navaja por donde se pasea el caracol que perturbaba al coronel Kurtz en Apocalipsis Now.
A partir de ese momento entre en un transe colectivo de locura infinita, en el que todos fuimos un poco cómplices. La magia se hizo y vimos como unos poco elegido surfearon olas de más de 20 metros, masas de agua del tamaño de edificio de siete y ocho plantas.
Se rumorea que el hawaiano Kay Lenny surfeó este 28 de octubre una ola de 25 metros, un récord sin confirmar, pero momentos de pura adrenalina sólo aptos para unos pocos.

 

Pero la mejor manera de entender todo esto, si realmente se puede entender, no es con palabras, sino con imágenes, pero como no puedo invitarlos a viajar en el tiempo para volver a ese lugar en ese precisos momento, solo puedo mostrarles algunas de las imágenes que hice esa mañana en el Faro de Nazaré, un lugar que a partir de este momento les pido que miren con el respeto que se merece.
Nazaré no defraudó… fue de locos. 

 

Equipo fotográfico usado: Fujifilm XT3, objetivo Fujifilm 100 – 400 mm. Monopié manfrotto.

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