Parque Nacional de Diawling, al sur de Mauritania

Al sur de Mauritania, justo donde la sabana del Sahel sucede al desierto del Sáhara se encuentra uno de los espacios naturales más desconocidos del oeste de África, el Parque Nacional de Diawling. En este rincón de la costa mauritana las aves cambian de color, las plumas marrones, negruzcas o blanquecinas de las aves presentes en ambientes desérticos, son sustituidas por otras de llamativos colores, de especies propias de ambientes más tropicales. Una señal de que estamos muy cerca del África ecuatorial y donde todo comienza a ser novedoso.

Ubicado en la vertiente norte del río Senegal, límite natural entre Mauritania y Senegal, el Parque Nacional de Diawling ocupa una pequeña parte del gran delta en el que este caudaloso río es absorbido por el Atlántico. Una gigantesca marisma influenciada por las idas y venidas del caudal fluvial y las mareas del océano, un lugar de gran riqueza natural, lleno de aves, peces, mamíferos y otros seres vivos que pueblan esta fértil tierra.

El Parque fue declarado en 1991 por sus grandes valores ambientales, especialmente por la gran cantidad de aves migratorias que invernan en este lugar. Además se encuentra ubicado dentro de la Reserva de la Biosfera Transfronteriza del Delta del Río Senegal catalogada así por la Unesco por ser un ejemplo de armonía entre hombre y naturaleza.

Diawling esta formado por una amplia red de canales, lagunas y lagos, cubiertos de una gran superficie de carrizos, aneas y otra vegetación acuática. Fuera de las zonas de inundación encontramos grandes bosques de taray y árboles y arbustos leñosos propios de zonas de sabana. Además las zonas con mayor influencia del océano albergan el bosque de manglar más al norte del continente africano, un hábitat de especial importancia para muchas especies de peces, crustáceos y moluscos.

El agua, la tranquilidad y el clima atrae a infinidad de especies de fauna, especialmente a aves. En este lugar existen importantes colonias de flamenco enano africano, pelícanos, cormoranes, garzas reales, grandes, dimorfas y cabecinegras. Gigantescos bandos de gorriones del Sudán y tejedores vuelan de una acacia a la otra. Abejarucos, carracas y martines pescadores acechan en cada rincón. Buitres de varias especies sobrevuelan al hallazgo de algún cadáver. Águilas, cernícalos, gavilanes, milanos y halcones siempre en busca de alguna presa. Entre todos ellos de un charco al otro, revolotea un importante número de correlimos, chorlitos, zarapitos y avefrías de extraño aspecto. Todo un elenco de seres alados de diferentes orígenes, especies tropicales, del Sahel, saharianas y de la lejana Europa.

Entre las ramas lagartos de colores, salamanquesas y algún eslizón. Aunque los más llamativos entre los reptiles son los numerosos varanos de gran tamaño que deambulan de un lugar a otro en busca de algo que llevarse a la boca. Burros salvajes, jabalís verrugosos, liebres del cabo, meloncillos y macacos son algunos de los mamíferos que puedes observar con cierta facilidad al circular por la limitada red de pistas con la que cuenta el parque. También con algo más de suerte se pueden observar algunos depredadores como chacales, jinetas, gatos salvajes, lince caracal e incluso hasta hace pocos años hipopótamos y cocodrilos, aunque estos últimos puede que ya se hallan extinguido del Parque. Además, no se descarta la presencia del raro manatí africano, un mamífero marino con protuberantes pechos que dio origen a la leyenda de las sirenas.

En el interior del parque y su entorno más próximo existen muy pocos núcleos de población, formados principalmente por etnias de origen wolof, peule y maure, que se dedican principalmente a la pesca artesanal, la artesanía, la agricultura a pequeña escala y en menor medida a la ganadería.

Desde los años 70 del pasado siglo se trabaja en la recuperación y conservación de los ecosistemas degradados del Parque, existiendo varios proyectos de cooperación exitosos que han permitido mejorar la biodiversidad del lugar y sus recursos pesqueros, forestales y ganaderos.

La principal puerta de entrada al parque es desde la fronteriza ciudad de Rosso, ubicada a unos 250 kilómetros al sur de Nouakchott, la capital del país, aunque también se puede hacer desde Saint Louis. Desde estas ciudades se pueden contratar rutas organizadas y guías locales para poder acceder a su interior. Para visitarlo es necesario disponer de un vehículo todo terreno, especialmente durante la temporada de lluvias que habitualmente coincide con el verano y el comienzo del otoño. En el interior del parque existen muy pocos lugares donde poder alojarte y comer por lo que es necesario planificar todo bien en coordinación con los guías locales.

En definitiva Diawling es una oportunidad de descubrir de cerca uno de los últimos reductos de biodiversidad realmente salvaje del continente africano a poca distancia de las islas.

En el Parque Nacional de Diawling puedes observar más de 300 especies de aves diferentes. Hasta hace pocos años en esta zona habitaban hipopótamos, manatís africanos y cocodrilos. El parque albergue el bosque de manglar más al norte del continente africano. Para visitar el parque lo ideal es contratar un guía local o agencia de viajes en Nouakchott o Rosso. Existen muy pocos alojamientos para dormir en el interior del parque, es conveniente contactar con la oficina de gestión a través de su web antes de aventurase a visitarlo.

Más información en:

Parque Nacional de Diawling (Web)

World Atlas (Web)

Embajada de Mauritania en España (Web)

Articulo publicado en la revistas NT de Binter Canarias en número 179 de enero de 2018. (Ver revista)

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2 Comments

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